El gimnasio de 100 m² en medio del bosque en Valle de Bravo.
Entrenar entre lavandas y árboles es posible a las afueras de la Ciudad de México, en el Forest Training Pavilion de Valle de Bravo, diseñado por la firma garcía de alba + ponce arquitectos. Por Lydia Leija
18 de septiembre de 2026

En un inesperado encuentro, el Forest Training Pavilion —un gimnasio moderno, innovador y atemporal— emerge entre un campo de lavanda en Valle de Bravo. Diseñado por el joven estudio arquitectónico garcía de alba + ponce arquitectos —que fue fundado en 2023—, el pabellón deportivo refleja el enlace de dos mundos que están destinados a estar juntos: el bienestar físico y el contacto estrecho con la naturaleza.
No es sorprendente que un proyecto de este estilo haya quedado en manos de esta firma, pues los fundadores tienen muy claro que el propósito de la labor arquitectónica es profundamente humano y estar frente a un campo de lavanda, rodeado de pinos, es la forma perfecta de recordar nuestra relación con el mundo que nos rodea.

Forest Training Pavilion
Construir un espacio de entrenamiento en medio de un valle boscoso no es cosa fácil, dado que la competencia visual la tiene ganada la vegetación del entorno. Entre los árboles que rodean el pabellón y el vibrante color lila de la lavanda, el propósito del proyecto no fue ser un elemento que destacara en medio del bosque, sino todo lo contrario. El pabellón busca desaparecer en el terreno, integrarse al entorno y aprovecharlo.

Para cumplir con estos dos objetivos principales, hay tres elementos que se volvieron clave: sus enormes ventanales de vidrio, su moderna estructura de acero y el concreto que integra la propuesta arquitectónica. Dicha tríada logró convertir el Forest Training Pavilion en un espacio atemporal para el bienestar físico.
Una estructura ósea moderna e histórica
A manera de estructura ósea de este pabellón, se yergue sobre el bosque un gran esqueleto de acero. Para llevarla a cabo, los arquitectos decidieron hacer una referencia clara y evidente a los clásicos: la Casa Farnsworth de Mies van der Rohe y la Glass House de Philip Johnson.
La propuesta modernista trae a la discusión la actualización de cánones ampliamente debatidos en la historia del diseño y sus ideas se ven concretadas en una estructura de acero cuidadosamente resuelta, con una retícula desfasada. Este material permite anclar el pabellón dentro de su entorno, sin ser demasiado disruptivo con él.

La barrera invisible que nos integra al entorno
En contraste con el acero que sostiene el Forest Training Pavilion, los enormes ventanales de vidrio hacen que el espacio quede reducido a poco más que una cubierta flotante, integrando los elementos naturales a la rutina de ejercicio de quien entrene en el pabellón. Asimismo, es un contraste inequívoco con el concreto de las áreas privadas: la regadera, el vestidor, el sauna y la tina fría.

Una referencia a la arquitectura vernácula de Valle de Bravo
Finalmente, el concreto se vuelve el bloque que destaca entre la naturaleza, pero, al mismo tiempo, se vuelve un elemento que se aleja de lo moderno y busca anclarse al sitio en el que se encuentra. Sus superficies achaflanadas y vanos de ventana abocinados rompen con la idea de un concreto plano y ofrecen geometría y textura que dialogan con la estructura de acero. Sumado a ello, los revestidos en basaltina, una piedra volcánica negra, le dan una esencia completamente local, ya que este material es usado ampliamente en la construcción vernácula de Valle de Bravo.
El Forest Training Pavilion —un proyecto armónico, destinado a favorecer el bienestar físico y emocional — se suma a la lista de proyectos atemporales y esenciales que corren bajo la firma de garcía de alba + ponce arquitectos.
El pabellón demuestra cómo la arquitectura contemporánea puede integrarse armónicamente en el entorno natural sin competir con él. Mediante un diálogo preciso entre la estructura de acero modernista, la ligereza del vidrio y la solidez tectónica del concreto con piedra volcánica local.
Esta obra no solo responde a las demandas del entrenamiento físico moderno, sino que reinterpreta el bienestar como una experiencia profundamente ligada a la naturaleza, consolidando una propuesta arquitectónica sensible que prioriza el vínculo humano con el paisaje de Valle de Bravo.
