OSCURO

Edificio Río de Janeiro, “Brujas”, Colonia Roma, Ciudad de México

TIPOLOGÍA

Restaurante/bar

AÑO

2026

ÁREA

140m2

En un medio nivel bajo la banqueta del icónico Edificio Río de Janeiro —una construcción de 1908, en ladrillo rojo y estilo art nouveau, levantada durante el Porfiriato en la colonia Roma de la Ciudad de México—, Oscuro Ramen Bar emerge como un faro de luz junto al concurrido cruce de las calles Durango y Orizaba. Garcia de Alba + Ponce Arquitectos, junto con Isaac Camhi, diseñaron la intrincada secuencia de espacios revestidos en madera del restaurante, que abrirá sus puertas en otoño de 2026.

Isaac se acercó a Garcia de Alba + Ponce Arquitectos con un encargo claro: crear un restaurante que sirviera ramen japonés auténtico con un toque mexicano y coctelería elaborada, dentro de un espacio que transportara a los comensales a un restaurante japonés de arquitectura de mediados de siglo. Desde el inicio, el equipo llevó a cabo una investigación exhaustiva sobre el edificio original, construido por el ingeniero Regis A. Pigeon en estilo art nouveau y remodelado posteriormente en los años setenta por el arquitecto Francisco J. Serrano. Los primeros esfuerzos se concentraron en construir la experiencia de una secuencia de espacios con planta en forma de L, con una geometría intrincada y continua, donde los paneles de madera en muros y plafones irradian luz a lo largo de los 140 metros cuadrados del restaurante.

Cada espacio, definido por proporciones bajas y horizontales y por booths en verde olivo que retoman el color de la fachada del edificio, envuelve el lugar en un abrazo continuo. En su centro se ubica el acceso principal, en la esquina, marcado por una gran lámpara colgante hecha a mano por Salvadélic para el atelier mexicano Kimera. Esta primera sala recibe a los visitantes con un área de espera tipo lounge, amueblada con una cabina de DJ de vinil revestida en acero inoxidable, que abre hacia las dos salas lounge principales y, a la izquierda, hacia una serie de booths con espejo y un área de comida casual junto a la barra principal, también revestida en acero inoxidable.

En lo alto, un plafón artesonado construido a partir de una retícula de vigas de nogal oculta un sistema de paneles retroiluminados que se percibe como un dosel continuo de luz suave, reforzando la escala baja e íntima de cada espacio. Un umbral revestido en acero inoxidable marca el paso entre las salas, un contrapunto material frío frente a la calidez de la madera circundante y del piso de terrazo. El mobiliario fue concebido específicamente para el proyecto: bancos cilíndricos tapizados en terciopelo verde olivo, sillones de bejuco y madera con estructuras esculpidas, y mesas redondas en metal oscuro y cepillado —piezas pensadas para sostener la referencia a la arquitectura japonesa de mediados de siglo sin caer en el pastiche.

Desde el momento de la llegada, los visitantes recorren una secuencia de atmósferas distintas: muros de paneles de madera y un plafón reticulado de madera de roble, cuyos paneles forrados en tela emanan una luz cálida. A lo largo del restaurante, una serie de pósters japoneses de inspiración vintage, enmarcados de forma individual e iluminados por delgadas lámparas de latón, puntúan los muros de madera como una galería curada, aportando calidez y textura narrativa a cada sala. Esta secuencia de espacios interconectados permite que el lugar cumpla dos funciones esenciales: servir ramen a sus comensales y ofrecer una experiencia hi-fi distintiva, a través de un sistema de sonido a la medida diseñado especialmente para el proyecto por Com-Com Studio, en colaboración con

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